sábado, 29 de marzo de 2014

a falta de Vive Latino, ¡Molotov! #100happydays #candymax #dia008

Me gustan las masas, me gustan las multitudes y la euforia colectiva. Me gusta estar rodeada de extraños y gritar lo que me venga en gana sin temor a ser juzgada.  De la misma forma, me encanta la música; hace poco escribía que no recuerdo un buen día de mi vida sin música.

Las mejores cosas de la vida son aquellas en donde dos cosas que te gustan mucho se superponen. Me gustan las masas, me gusta la música, ergo amo los conciertos. Gran parte de mi beca de doctorado se fue en conciertos, fuimos a ver a tantas bandas y a tan buenos lugares que no puedo decir que no he disfrutado esa parte en mi vida. He tenido la oportunidad de subirme al escenario y bailar con las bandas, de besar al vocalista, de gritar como loca desquiciada en los hombros de alguien y de explotar, simplemente explotar ante la euforia colectiva. Extraño estar conectada cerca de las 11 de la mañana a la computadora para ser de los primeros en entrar al sistema del amo del boleto, estar afuera del Azteca acampando desde la noche anterior para conseguir buenos lugares, armar la logística de la llegada, la salida, la dejada y recogida del coche, caminar por largos kilómetros después de un concierto en el zócalo porque no había transporte...


Después de casi dos años de abstinencia de emociones fuertes, ayer por fin fui a un concierto masivo a la Feria de Irapuato.  Caso raro, porque entre mi pie que no ha sanado por completo y mis treintaypico años, la mejor idea era quedarme atrás, a ver de lejitos el concierto, como buen adulto responsable que soy :p  alejarme de las provocaciones y de las ganas de andar brincando encima de la gente. La verdad es que aunque esa fue nuestra intención, acabamos rodeados de gente que brincaba a nuestro alrededor y coreaba canciones a gritos.

Aunque no pude brincar, y juro que lo intenté pero no pude, si me la pase bailando y cantando casi todo el tiempo, porque he de aceptar que aun no conozco el nuevo disco, así que las mitad de las rolas no pude corearlas.  El sonido no fue el mejor, la banda se quejó de eso, pero yo, yo solo no dejaba de pensar en lo feliz que me hace estar rodeada de extraños llenos de euforia, no dejaba de pensar en todas las cosas increíbles que me han paso en los conciertos, en nuestro viaje a Coachella, en como Cranberries regresó para tocar en vivo, en como Dave Matthews Band ha cancelado sus conciertos cada vez que promete volver, en como Ani DiFranco jamás pisará México, y en esa lista mía de conciertos por ver que aún no está por completo tachada. Pero pronto lo estará... pronto.

Así que hoy, con todos los inconvenientes que conlleva ser chaparrita, no ver bien a la banda, tener que estar brincando, y que las masas me vuelven loca, creo que no hay mejor manera de seguir con mi vida que retomar los conciertos. Yo amo los conciertos.

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